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jueves, junio 14, 2012

Recortes de un diario... íntimo

  • "Ya sé que soy pelotuda y fea, pero así es como espero que alguien me ame, aunque cada vez tengo menos esperanza de que eso pase."
  • "Debería agarrar un cuchillo y cortarme toda la cara y así quedaría mucho mas hermosa que el vómito radioactivo que soy ahora. No me merecen, nadie, no, rompo el equilibrio de belleza, perfección y delicadeza que tienen ustedes y todos los seres humanos de la Tierra."
  • Los estereotipos son tan influyentes sobre la sociedad, que pueden llevar a que muchas personas se sientan “feas” o deslucidas frente a, por ejemplo, las modelos, y decidan cambiar su rostro, su naturaleza, mediante cirugías estéticas, porque no tienen la nariz de Barbie, el busto de una vedette, o el “Brazilian butt”, y dietas y rutinas extenuantes de gimnasia para lograr lo que es hoy en día el “cuerpo perfecto”.
  • "Ya van tres años de pura mierda acumulada. Ideas tomadas, derrumbadas, una atrás de la otra. La persona que se forma en mí va a ser simplemente las ruinas de lo que queda, nada estructurado, nada equilibrado. Ruinas, los restos de una masacre, una construcción tumbada, sin terminar, sin ni siquiera empezar. Un árbol cortado a los pies. Un cadáver. Un desastre acumulativo, un engendro indefinido."
  • "Mi cerebro es una bomba que explotará en cualquier momento."
  • "Dale, impulsate. “Total, no pierdo nada”. Esa frase me ayuda mucho. Es como la frase que me dice “DALE, IMPULSATE” y ahí yo me tiro al vacío. Aveces caigo sobre un colchón de plumas, otras veces me choco contra el piso, pero, siempre supe que tuve el piso así que me motivaba saber que tal vez podría tener el colchón de plumas."



  • "La dignidad es a veces, la forma de demostrar tu temor hacia el qué dirán."
  • "La frustración sólo debe existir cuando no se encuentra solución. Y la solución es omnipresente."

miércoles, junio 06, 2012

Algunos se tranquilizan cuando ya tienen tomada la decisión


La idea de muerte puede surgir por muchos motivos diferentes:
Como expresión de pensamientos acerca de la inutilidad de la existencia y el vacío.
Como escape a la tortura de los perseguidores internos en los cuadros paranoides.
Como deseo vengativo hacia otra persona, de control hostil del otro, de castigo del otro o una búsqueda de impacto en los otros.
Como el deseo de promover cambios en las actitudes o sentimientos de los demás, o buscar averiguar póstumamente si se es querido por los otros.
Como fantasía de evasión, de escaparse del conflicto, un deseo de liberación, una fantasía de paz eterna.
Como deseo de expiación por alguna culpa o pecado.
Como deseo de recomenzar una vida nueva acompañado por la fantasía de renacer después de la muerte.
Como deseo de rehabilitación del prestigio y el honor con fantasías de gloria.
Como caída de la autoestima unida a una sensación de impotencia extrema después de una injuria narcisista.
Como búsqueda de tranquilidad.
Como deseo apasionado de reunión erótica con un objeto (persona amada) amado muerto.
Como deseos de reconquista o de reivindicación.
Como deseo de lograr el amor de un objeto (persona amada) vivo.
Como deseo de aniquilación del Yo.
Como deseo de conmover a otros o generarles culpabilidad o perjudicarlos de alguna manera y hacerlos sufrir.

miércoles, abril 18, 2012

La chupapiernas

Hoy me he encontrado con el pedazo de lata más horroroso jamás descubierto...
La Depylady.
Finge tener un diseño con curvas bondadosas y unos colores llamativos y alegres... Pero por dentro no es más que un conjunto de circuitos planeando destruir el mundo.. o mejor dicho, tu pierna.
Máquina letal, traída desde los más oscuros infiernos, sin otra misión más que hacerte sufrir por un buen rato. Simula ser agradable e indolora, y así varios individuos caen en su trampa maligna. Una trampa tan maligna y bien planeada que enferma, y te enferma de un virus contagioso. Ese virus te come el cerebro, y lo llena de anestesia para que sigas utilizando a la Depilady (o mejor dicho, así ella te sigue utilizando) cada vez sintiendo menos dolor porque cada vez contienes más anestesia en tu pobre cabeza hueca. Entonces, como un zombie, te acercas a otros individuos no afectados y los contagias con la maravillosa ciencia inexistente que este fantástico aparato contiene, sin ningún dolor y completamente "divertido". Aquellos individuos caen en la Fase 1 de la trampa, y pasan a la Fase 2, que es comprar la Depilady, o pedirla prestada. Debo admitir que sí.. caí en esta horrenda Fase 2, no pude evitarlo, la fase 1 es tan...atractiva. Pero no llegué a la Fase 3, noo, claro que no. La Fase 3 es el momento en que colocas el artículo en tu pierna, tu ingenua pierna. No confié del aparato, su apariencia no me gustaba nada. Temí al apoyarlo siquiera en mi piel. Y al prenderlo, mis alaridos de socorro fueron magnos. Desconfié desde que la tuve en mis manos, daba terror con sólo verla. Esto fue gracias a mis poderes rayos X que ven el interior de las cosas, pero no todos lo poseen.
Aún así, tuve que utilizar este maldito elemento porque no me quedaba otra porque mañana tengo natación de improviso y tuve que pedir hasta la maya prestada porque recién ayer me enteré y este día tenía que estudiar así que estoy re apurada y con mucha bronca porque no estoy bien depilada porque esta máquina de mierda depila para el culo, una cagada, duele como la concha de la lora. Es como sentir que te arrancan la piel, y te deshuesan completamente. Pero nada que una cucharada de dulce de leche no pueda arreglar... Me da valor y energías para la guerra pierna-depilady. Aún así necesito preparación psicológica para enfrentarme a este monstruo infernal. Igual me duele como la concha de la lora así que nada, odio natación con mi vida (especialmente cuando tengo que llevar un enorme toallón).
Mujer:
Ni sumisa, ni devota
te quiero libre, linda y loca.

domingo, abril 15, 2012

El tesoro está eee eeeeeeen


Luna, que me pasa una foto de un chico, y todo terminó siendo una pesadilla(?)

Luna Azul
jasdfjgnajtg
los ojos
boluda
los ojos
miralo
a
los
ojos
por un ratito
te moris
NO
NO LO HAGAS ORNE
NO L,O HAGASSSSSSSSSS

Ornella Velocirraptor
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaadgggggggggg
me mueroooooooooo
luna
Luna Azul
LO HICISTE???

Ornella Velocirraptor
el tesoro
Luna Azul
NOOO

Ornella Velocirraptor
está
Luna Azul
TE VAS A MORIR

Ornella Velocirraptor
e
eeen

Luna Azul
NO ME DIGAS LUNA!!!!!!!!!

Ornella Velocirraptor
yh
çççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççç



(el yh es el golpe de mi cabeza cotra el teclado)

Locura ensoñadora #2, Parte I

Toses. Muchas toses. Estábamos sentadas en la terraza, con los vasos en el piso, los puchos, los encendedores, la Frizzé. Yo escuchaba sonidos de vasos en el piso, ese sonido de los vasos cuando pasan de un lugar a otro arrastrándose en el piso. Mucca y Porco no escuchaban eso, sólo yo. Mi tos me daba risa, reía y reía sin parar. Mucca estaba riendo mucho, y su risa era graciosa. Por momentos parecía un crujir de una puerta vieja, yo reía sin poder parar. El tiempo pasaba muy lento, y las risas era infinitas. Mi risa cada vez aumentaba un nivel más, y no lo podía controlar. Me meaba de la risa. Nos meábamos de la risa, literalmente. Porco estaba tranquila, pero Mucca y yo éramos tremendas. Empezaba a asustarme esto de no parar de reír. Lentamente, fui tranquilizándome. La risa de Mucca era muy extraña, jamás oída, y la mía era igual que siempre: una risa intermitente. "Seriedad ante todo" decíamos. Otra vez el ciclo vicioso de la risa. Nos fuimos corriendo al baño, no podíamos aguantarnos. Nos meábamos de la risa. Mucca y yo en el mismo baño, yo mientras me miraba al espejo, mis ojos chicos, muy chicos, y rojos, muy rojos. me ardían los ojos de tanto reír y mantenerlos apretados. Salimos del baño, volvimos a mi pieza. Porco se tiró a la cama, y yo me tiré encima. Mucca nos tiró el ventilador de pie.
Mi ventilador tiene dibujada una carita feliz con marcador. "Tiene cara, es una persona, también tiene que dormir", pensó Mucca, por eso me tiró el ventilador en la cama. Me paré, me fui a la terraza y me tiré al piso. Encima se tiró Porco, y encima, Mucca. El piso estaba mojado porque yo les tiré una cubetera con hielo. La tierra de la suciedad de nuestras zapatillas habían manchado todo el piso, donde estábamos acostadas. Reíamos sin parar. Mucca se para, se enganchaba con la soga que cuelga a altura de la cintura horizontalmente, es la soga del toldo de la terraza. Ella hacía fuerza para atravesarla, pero era una soga, sólo podría romperla. "¿Quién me agarra con los brazos?" pensaba Mucca. De alguna extraña forma se libró de la soga, y entró a mi cuarto. La siguió Porco, y entonces fue cuando comencé a escuchar chillidos, sonidos raros. Mucca y Porco estaban tirándose plasticola en la cabeza. Se tiraron perfume, voligoma, más plasticola y casi se echaron Raid mata cucarachas. A mí, me tiraron Frizzé azul en la cabeza. Mucca estaba loca, no pensaba absoutamente, no hablaba, sólo reía y hacía cosas raras. Porco estaba tranquila, se estaba durmiendo en la cama. Y yo, yo prestaba atención a lo que hacían, analizaba mi estado de locura.
Nos calmamos. Agarré el encendedor, el que tiene la llama bien alta. Lo prendí y me quedé mirándolo. "Mucca, che, mirá esto..", como taradas, mirando el fuego. Duró muchísimo tiempo prendido, y no me quemaba para nada. No sentíamos tanto el dolor, aunque nos golpeábamos todo el tiempo.

La intrusa

Ella tuvo la culpa, señor Juez. Hasta entonces, hasta el día que llegó, nadie se quejó de mi conducta. Puedo decirlo con la frente bien alta. Yo era el primero en llegar a la oficina y el último en irme. Mi escritorio era el más limpio de todos. Jamás me olvidé de cubrir la máquina de calcular, por ejemplo, o de planchar con mis propias manos el papel carbónico.
El año pasado, sin ir muy lejos, recibí una medalla del mismo gerente. En cuanto a ésa, me pareció sospechosa desde el primer momento. Vino con tantas ínfulas a la oficina. Además ¡qué exageración! recibirla con un discurso, como si fuera una princesa. Yo seguí trabajando como si nada pasara. Los otros se deshacían en elogios. Alguno deslumbrado, se atrevía a rozarla con la mano. ¿Cree usted que yo me inmuté por eso, Señor Juez? No. Tengo mis principios y no los voy a cambiar de un día para el otro. Pero hay cosas que colman la medida. La intrusa, poco a poco, me fue invadiendo. Comencé a perder el apetito. Mi mujer me compró un tónico, pero sin resultado. ¡Si hasta se me caía el pelo, señor, y soñaba con ella! Todo lo soporté, todo. Menos lo de ayer. "González - me dijo el Gerente - lamento decirle que la empresa ha decidido prescindir de sus servicios". Veinte años, Señor Juez, veinte años tirados a la basura. Supe que ella fue con la alcahuetería. Y yo, que nunca dije una mala palabra, la insulté. Sí, confieso que la insulté, señor Juez, y que le pegué con todas mis fuerzas. Fui yo quien le dio con el fierro. Le gritaba y estaba como loco. Ella tuvo la culpa. Arruinó mi carrera , la vida de un hombre honrado, señor. Me perdí por una extranjera, por una miserable computadora, por un pedazo de lata, como quien dice.

Pedro Orgambide.

domingo, marzo 18, 2012

Locura ensoñadora, Parte II

Mis emociones estaban potenciadas. Definitivamente.
  Seguíamos caminando, la verdad que no me acuerdo qué más pasó. Recuerdo que pasamos al lado de un grupo de turistas brasileras. Hablaban, obviamente, en portugués. Entendí todo. Juro que entendí todo lo que dijeron. Pero no porque sea portugués, era como que hablaban, y sobre sus voces, había otra voz que lo decía en castellano. Como un doblaje. "No entienden" decían algunas de las mujeres. "Sí que entienden!!" decían, riéndose, las demás. "¿Eso era portugués?" le pregunté. "Sí". "Lo entendí todo", sorprendida, "decían que no entendían". "Ellos no entendían, eso fue lo que dijeron, estaban hablando de los dos compañeros de ellas, esos de ahí". "...Es verdad". Locura. Parece que le habíamos encontrado lógica al idioma. Mientras tanto, una voz relataba todo lo que me pasaba, lo que yo sentía. Todo para que quedara en mi memoria y así recordarlo. Silencio. Siempre silencio. En mi cabeza pasaban muchas cosas, todo lo comprendía, todo tenía lógica fácilmente. Hablaba poco. Poco y nada. Mi boca estaba seca; mi respiración, costosa. Sentía el aire pasar de mi nariz a mis pulmones. Era un aire pesado, cargado, contaminado. El suelo era casi imperceptible, no estaba concentrada en todo el camino que hacía. Los recuerdos de tan sólo 5 minutos antes se volvían lejanos, como si hubieran pasado hace años. Los sonidos se multiplicaban, los colectivos estaban a tu lado, los pasos de las personas, sentías que te ibas a chocar con una de ellas en cualquier momento, pero la realidad era que estaban a una distancia normal.
Todo era raro. Pero no estaba sola. Estaba con vos, y eso me hizo bien.

Locura ensoñadora, parte I

  Bajo un árbol, en una plaza, sobre la tierra. Al principio no pasaba nada, pero después el cambio llegó. Toqué la tierra y la sentí rara. Me paré. Nunca me había sentido tan alto. Comenzamos a caminar saliendo de la plazita, el camino era largo, parecía un montón de tiempo por ese trecho. "No me hace efecto" pensaba yo. Y me reía. Me reía de todo lo que pensaba. Mientras él me hablaba y me decía "sí te hizo efecto" yo me reía y pensaba mil cosas más, pero seguía el hilo de la conversación. Por momentos, decía lo que era la conclusión de algo que había pensado mientras él me hablaba, como que me hubiera faltado contar una parte. Yo podía sentirlo y verlo todo. Me reía. No sé de qué, pero me reía. "¿Te das cuenta que te reís de todo?". "...Es verdad" y me reía de nuevo. No me podía aguantar la sonrisa, era inevitable, era más fuerte que yo.
  Beso. Sentía el sabor de su carne. Oía cada sonido detalladamente. Sentía el colectivo pasando muy lejos, y muy cerca a la vez. Sentía el sonido de los pájaros, me tranquilizaban, me transportaban a otro lugar. Me balanceaba, creía caerme, el tiempo era lento y los besos también. Parecían haber pasado mil horas, y mis fuerzas eran bajas, todo lo hacía lento y relajada. Continuamos el camino. Llegamos a Casa Rosada, estábamos del lado de atrás.. pero yo no lo notaba. "Acá está la Plaza de Mayo, ahí está el agua, y esa es la puerta, ¿no te das cuenta?" decía yo. "No, esta es la parte de atrás, ¡fijate!". "Vos me estás mintiendo, lo hacés a propósito, no me vas a convencer de lo contrario. Esta es la entrada, estamos del lado de adelante", yo, convencida. Estábamos del lado de atrás, él tenía razón. Yo sabía que algo me había afectado, y me daba risa. El tiempo pasaba lento, pero al mirar la hora era un montón. Llegamos a Plaza de Mayo. Nos acostamos en el pasto, en la sombra, bajo un árbol.
  ¿Viste cuando entre las hojas, entra un rayito de luz? Eso me molestaba. Me daba muchísimo calor, parecía que estaba directamente bajo el sol. Miramos el cielo. Las nubes eran loquísimas. Sus líneas estaban marcadísimas, tenían una forma única e inconfundible. Había un perro, pero era un perro peludo y juguetón, era claramente un perro. También un murciélago mitad ardilla voladora, una gaviota, un Dumbo con cuerpo chiquito. Después descubrimos que eran dos perros, uno al lado del otro. Los dos veíamos lo mismo, con las mismas nubes. Me di vuelta, sentía la tensión de mis músculos para quedarme de costado, y no boca arriba. Me desconcentraba. Arrancaba el pastito. Volvía a ponerme tensa. No podía hacer más de una cosa a la vez. Con mis brazos hago como un cuadrado, puse ahí mi cabeza. Me sentía entre cuatro enormes paredes, paredes de mis brazos. La oscuridad era grande, parecía en otro lugar, pero al levantar la cabeza, volvía a la Plaza. Cada posición en la que ponía mi cabeza, era un mundo nuevo. El silencio era fácil, era simple, era normal. Me quedaba tiempo en silencio, pensando en todo lo que ocurría en mi cabeza. Eran muchas cosas. Cada tanto me reía, por los chistes malos que yo me hacía. Definitivamente me había afectado. Después, beso. Yo seguía tensa, pero sentía el beso. Lento, suave, muy lento. Sonreía. Me desconcentraba, los pájaros, el sol, la tensión para no ponerme boca arriba. Me sentía bien. Después no me acuerdo muy bien qué pasó, caminamos un montón y después nos volvimos. Todo era tan raro. Compramos un helado. Bombón helado, $12, (sí, una estafa) y encima.. fue rarísimo mientras lo comprábamos. Era estar en otro mundo. Cuando terminó de pagarlo, seguimos caminando y habíamos cambiado de mundo. Eran como momentos que no parecían pertenecer a una secuencia normal geográficamente. Probé un poquito de helado. Los sabores, los sabores eran mágicos. Distinguía perfectamente el chocolate de la crema.  Por un momento me enojé. No sé por qué, simplemente me enojé con él. Pero nos sentamos, y se lo dije. Simplemente fue enojo por segundos. Mis emociones estaban potenciadas.

jueves, marzo 08, 2012

Conversaciones nada que ver


Conversación con Francisco Bade
- Sos una montaña
- por lo grande? soy superior
- no... por lo hija de remil puta.
  
Conversación con Ornella Velocirraptor
- putas putas swimming in the ocean
- coz they are so awesome
(Eso nunca pasó).

Conversacion con Cerebro:
"Che, que teniamos que hacer mañana?"
"Lo mismo que todos los días...tratar de conquistar al mundo!".

Conversación con MI cerebro:
- "Piensa, idiota"
- "Daaa."

.. ponele.

Conversación con cerebro de un Marciano:
-Inhala, exhala, inhala, exhala...
-Ya entendí! oh no! No respiro! que hago? que hago? 
-Inhala, exhala, inhala, exhala

Conversación con el pene de Justin Bieber:
No tiene.


miércoles, marzo 07, 2012

We don't need no education.

Hola Gente!! No saben el día de hoy!
Fui al Hotel Faena, pleno Puerto Madero, a pedirle un autógrafo a Roger Waters!!! ¡Y me lo dió! ¿Pueden creerlo? Fue un día tan loco, estuvimos enfrente del hotel desde las 11hs, y él salió a las 15:15 hs, genial.
Conocí un montón de gente, eran tan copados, y yo me sentía re ignorante porque todos amaban a Roger Waters y yo sólo fui porque no tenía nada mejor que hacer, aún así, la felicidad de los demás me contagió y me comporté como una verdadera fanática. Creo que tenerlo tan cerca me incentivó a adorarlo como ídolo de la múscia. Sí, me refiero a que me estoy descargando todo lo de él y Pink Floyd. Este es el comienzo de un nuevo sentido musical en mi vida. Y me gusta. Qué flash, men.




Acá estoy yo, mientras él me firma! No caigo.

Pium Pium

Pium Pium

Estas locas

Estas locas
son mis amigas, y las amo